sitio en construcción

ESTUDIO DE CASO: Café Pukolín.

Café Pukolín


Cafetería de especialidad orientada a experiencia de calma y comunidad.

Café Pukolin es una cafetería diseñada para posicionarse como un espacio de pausa dentro de una ciudad saturada como Buenos Aires. A diferencia de modelos de consumo rápido, este proyecto propone una experiencia centrada en la permanencia, calma y vínculo emocional con el entorno.

Pieza para anunciar la dinámica mensual de playlist, integrando identidad visual y participación de la comunidad.

Visualización real de la playlist en plataforma.

Concepto
“Un lugar donde los peluches llevan a sus humanos para que descansen y se recarguen.”
Esta inversión simbólica define el tono, la narrativa y la lógica de interacción de la marca.

Contexto y objetivo
El proyecto parte de una marca nueva que ingresa en un mercado altamente competitivo. El objetivo es lanzar la cafetería encontrando un nicho específico de clientes y construir posicionamiento como un lugar al que se asiste de forma intencional, no por tránsito.

Público
Está dirigido principalmente a estudiantes universitarias de entre 18 y 35 años, con afinidad hacia estéticas “cute” y universos culturales como el K-pop. También contempla a personas neurodivergentes que buscan entornos de baja estimulación y valoran la presencia de objetos de apego. En este marco, los peluches se integran como parte activa de la experiencia, incluso incorporándose en beneficios como programas de fidelización.

Estrategia
Se prioriza la cercanía con el público y la construcción de comunidad. Se plantean dinámicas participativas, como la votación mensual de playlists del local, que refuerzan la pertenencia y la co-creación de la experiencia.

Sistema de fidelización
Sistema de puntos que traduce el concepto de marca en mecánicas de uso. Se estructura desde la figura del peluche como sujeto activo, incentivando la asistencia y la interacción.

La acumulación se basa en categorías de consumo y comportamiento, priorizando hábitos por sobre gasto. Incluye beneficios y recompensas que refuerzan la recurrencia y el vínculo con la marca.

Sistema visual
La identidad se construye a partir de una paleta cálida de marrones y naranjas, con variaciones estacionales (dorados en primavera, caramelo en verano, avellana en invierno). Estas decisiones responden tanto a la atmósfera buscada, asociada al confort y la calma, como a la materialidad del espacio (madera e iluminación cálida), asegurando coherencia entre entorno y comunicación. Se utiliza una paleta cálida y desaturada para equilibrar el componente lúdico del concepto, evitando asociaciones infantiles y manteniendo una percepción adulta del espacio.